Las tertulias de la orquesta

Imaginaos por un momento que os pudierais trasladar en el espacio y en el tiempo y que pudierais formar parte de una orquesta europea del siglo XIX; además, suponed que tenéis la suerte de que en ese instante Berlioz está compartiendo atril con vosotros. ¡Qué tensión! ¡Qué seriedad y qué responsabilidad! ¡Qué oportunidad para aprender de un gran maestro!

Pues quizá os llevaríais un chasco, pues, en lugar de encontraros con un músico serio y responsable, atento a las indicaciones del director y preocupado en dar lo mejor de sí mismo, nos daríamos cuenta de que el propio Berlioz se divierte cuando los violines tocan un cuarto de tono por debajo de los oboes: «¡Qué bien desafinada está la orquesta! ¡Toquemos así la obertura!»

Empleando un tono jocoso, Berlioz crea una ficción literaria —una ficción que bien podría haber acontecido tal cual es narrada— en la que los músicos se revelan, se cachondean y pasan de sus obligaciones musicales cuando se ven obligados a tocar música mediocre. La editorial Akal publicó hace pocos años la obra Tertulias de la orquesta, escrita por Berlioz y prologada por el director granadino Pablo Heras-Casado.

¿Qué haríais vosotros si os obligaran a ensayar y a tocar música aburrida y mediocre? ¿Prestaríais atención durante los ensayos o estaríais de cháchara, deseando que pasara ese mal trago?

 

2 respuestas a «Las tertulias de la orquesta»

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